INDRA, el primero y más grande de los dioses védicos, Señor del Cielo, del Aire y del Rayo, y dios de la Guerra.

Indra fue antes del hinduismo toda una deidad de primer nivel, un guerrero letal entre las más de mil guerras antiguas proclamadas en los textos vedas. Con la trimurti, el rey de los semidioses asumió su papel, cumpliendo a su vez, el castigo de matar a un demonio brahmán - un crimen castigado en los Puranas-.
Indra fue la deidad más popular entre los poetas de la primera colección de himnos védicos y también la más conocida, el Rigveda. Se le invoca en una cuarta parte de los himnos. Es el dios que domina la región intermedia, la atmósfera y aparece con rasgos más antropomórficos que la mayoría de las divinidades.
El principal mito sobre Indra cuenta su lucha contra la serpiente Vritra, pero también se enfrenta a muchas otra fuerzas hostiles y ayuda a los arios en sus batallas sobre la tierra. En algunos casos aparece como destructor de poderes hostiles en general, expulsando a los Asuras o fulminando a los rakshas (poderes maléficos menores) con su rayo.
En los Vedas se aprecia una aceptación implícita cuando Indra vence a Vritra, pero en el hinduismo posterior se atribuye menos valor al papel del dios como parangón de la ética bélica. No obstante, se considera a Vritra un brahmán (matarle constituye un crimen nefasto) y, por tanto, Indra tuvo que rendir cuentas ante los otros dioses, puesto que, con esa muerte, había violado uno de los códigos de los Puranas, siendo merecedor de un castigo...

En consecuencia, Indra pierde su brillo, su fuerza y su belleza y pasa a ser un semidios de menor importancia que Visnú, Shiva o Brahma.
En el período clásico, Indra pasó a ser dios de la lluvia.
Uno de los símbolos de Indra es el elefante tricéfalo Airavata, que representa la nube desde la cual Indra hace descargar su lluvia. Un poder que se le otorga con el tiempo, dado que inundó muchos campos de cultivos.


Su piel es blanca o amarillenta y su cuerpo está cubierto de ojos con párpados que le permiten ver todo lo que sucede en el mundo. Tiene un cuerpo enorme y fuerte, brazos poderosos para empuñar sus armas, el vientre distendido por el embriagador soma y, por encima de todo, es el guerrero más destacado del panteón védico.